La Vitamina C es uno de los antioxidantes más estudiados en la ciencia dérmica. Su función principal es neutralizar los radicales libres generados por la exposición a la radiación UV y la contaminación ambiental.
El ácido ascórbico puro es altamente inestable y se oxida rápidamente al contacto con la luz y el aire. Por ello, la ciencia ha desarrollado derivados más estables como el Ascorbyl Glucoside o el Sodium Ascorbyl Phosphate, que se transforman en vitamina C activa al entrar en contacto con la piel.
Aunque se asocia comúnmente con los cítricos, su síntesis para uso tópico suele realizarse en laboratorios para garantizar pureza y concentraciones controladas.